“Necesitamos la apuesta de nuestro cliente, el Ministerio de Defensa”
En una jornada organizada por nuestros compañeros de Infodefensa, la pequeña y mediana industria española de defensa fue clara: No todo tienen que ser para las grandes empresas.
Los retos de la industria de defensa 2026 fue el título elegido por Infodefensa para una jornada en la que varias empresas del sector de la defensa españolas aprovecharon la presencia del secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, que la cerraría, para transmitir un claro mensaje que ya se ha oído: El dinero de los Programas Especiales de Modernización (PEM) debe llegar a toda la industria y no solo a las grandes empresas tractoras. De esta forma estas empresas podrán directamente seguir invirtiendo en desarrollos en lugar de tener que esperar a que las grandes hagan fluir el dinero hacia abajo, cuando quieran.
Y es que, como comentó en sus palabras de bienvenida Pedro J. Carrillo, consejero delegado del Grupo Metalia, propietario de Infodefensa, “el ministerio de Industria está jugando un papel muy importante en los últimos años, colaborando junto al ministerio de Economía, Comercio y Empresa con los Programas Especiales de Modernización”.
En la jornada participaron importantes directivos de Indra (Ignacio Martínez, director general de IndraMind), Aicox (Carlos Félix Laborda, consejero delegado), Arquimea (Diego Fernández, fundador y presidente) Grupo Oesía (Héctor Roldán, director general) y EM&E (Fernando Fernández, consejero delegado). En el caso de EM&E estaba anunciada la intervención de su presidente, Javier Escribano, pero fue finalmente sustituido por Fernández.
Como decimos, el discurso fue muy similar en todos ellos. Vivimos un momento en el que la estabilidad no está garantizada; en el que las soluciones de defensa de hace un par de años ya no sirven; donde se pone a prueba casi todos los días la resiliencia industrial; que hay que desarrollar y producir más rápido; Y, como señaló Ignacio Martínez, primero en intervenir en la jornada: “Las tensiones entre estados transcienden el ámbito digital y llegan a alcanzar los dominios civiles. Donde las amenazas combinan la inversión física, la digital y la consumitiva. Donde los ataques cibernéticos acompañan a la desinformación. No estamos ante un riesgo teórico, sino ante una realidad que condiciona el día a día como industria, como país y como Unión Europea”.
Con estas condiciones, entre otras, se pidió, de la mano de Ignacio Martínez, al secretario de Estado que “la nueva estrategia industrial europea debe fijar, por primera vez, una agenda clara hasta 2035 con la idea de reforzar nuestra base tecnológica para fabricar más y mejor, para cooperar entre estados y para garantizar que la industria esté preparada cuando haga falta y sobre todo en los plazos que haga falta. La autocomplacencia ya no es una opción. Europa necesita más capacidades, más producción, más autonomía y mucha más velocidad”.
Con velocidad se refería no solo a la producción. Lo hacía a anticiparse y actuar antes de la amenaza, a reducir el tiempo entre el sensor y el decisor, a sistemas de mando y control más avanzados basados en inteligencia artificial, con simulación y entrenamiento ingresivo, con capacidades de ciberdefensa. “En definitiva, con soluciones que permitan a nuestras fuerzas armadas y a nuestra industria no solo responder sino adelantarse a escenarios cada vez más inciertos”.
Carlos Félix Laborda, por su parte señaló sobre los PEM que “creo que todos estamos alineados cuando decimos que desde el plano realmente financiero para la industria, es la herramienta perfecta que necesita la industria para acercar la inversión necesaria”. Pero, continuó, “son una herramienta perfecta para esa capa superior de la gran industria, pero la industria española está en su mayoría formada por pequeñas y medianas empresas. Precisamente todas esas bondades que dan los PEM son las necesidades que tenemos las pequeñas y medianas empresas. No todos los grandes contratos que se van a tener en Europa van a ser macrocontratos de billones. De hecho, nosotros somos un gran ejemplo. Como una empresa pequeña, hemos sido competidores OTAN y hemos ganado a grandes corporaciones en contratos de nuestro volumen. ¿Para eso qué hemos necesitado? Hemos necesitado desarrollarnos, hemos necesitado la apuesta de nuestro cliente, que es el Ministerio de Defensa. Si nuestro principal cliente no apuesta con nosotros, nosotros no podemos salir. Pero si nosotros no nos desarrollamos también con capacidades soberanas, perderemos también esa capacidad más flexible, con más capacidad de respuesta, con más creatividad, muchas veces porque es lo que tenemos que hacer, con grandes iniciativas. Si no incentivamos la posibilidad de crecer, la iniciativa muere. Por lo tanto, es importante que, además de sostenerse para la gran industria, miremos a la industria mediana y a las pequeñas empresas”.
Diego Fernández, comenzó su intervención haciendo aparecer sonrisas en más de uno de los presentes: “Muchas gracias por la invitación y por organizar estos foros. La verdad que son de agradecer porque nos permiten hablar a un público de amigos, con franqueza y sin periodistas”. Al finalizar sus palabras el maestro de ceremonias le señaló la mesa donde estábamos los periodistas presentes. Explicó que “en los últimos años estamos muy focalizados en drones y en satélites. Hablando de los drones, yo quiero hacer una reflexión. Hemos invertido miles de millones en este país en grandes sistemas de armas. Se han encargado fragatas, se han encargado helicópteros, pero todos estamos viendo que en los conflictos internacionales el ganador es el dron. En Ucrania se destruyen helicópteros y otras armas con drones de menos de 5 kilógramos. En Irán, los drones están echando a los portaviones y a los grandes sistemas. A lo mejor en España tenemos que hacer una apuesta de verdad por la industria de drones.
Si bien el ministerio de Defensa nos está apoyando, necesitamos más. Necesitamos financiación. Recientemente hemos añadido una mayor capacidad productiva, y no hemos encontrado apoyo público para la creación de esa nueva fábrica. Hemos tenido que tirar nuestros propios recursos. En otros países o industrias como esta, tendríamos el apoyo total de las autoridades y estaríamos obligados a invertir más con ella. Les pido que no se olviden de nosotros. No solo de la gran industria, sino de las PyME que están por debajo, que tienen un montón de negocios que en caso de conflicto son vitales”.
También dio valor a la tecnología de soberanía nacional. Destacó el ejemplo de Ucrania, donde los drones se modifican en el mismo frente de combate. “Si tú no eres el dueño de la tecnología, no tienes la capacidad de adaptar esos productos a la batalla y el enemigo te gana. Si tú importas una tecnología de otro país y no eres el dueño de ella, del diseño, no eres dueño de la capacidad de modificarla, no tienes nada. Tienes la tecnología que se queda obsoleta en el primer momento”.
Por eso hizo un llamamiento “a invertir en apoyar a las tecnologías españolas a desarrollar tecnología. Conste que se está haciendo un buen esfuerzo, pero creo que es poco”.
Héctor Roldán comenzó su intervención destacando que “desde la invasión de Ucrania en 2022, el riesgo de un conflicto a gran escala en Europa es real. Y esto obliga a que Europa asuma el control estratégico de su defensa con todo lo que ello supone”. Que como consecuencia de esto, “estamos presenciando la mayor movilización de recursos de defensa de la historia de la Unión Europea”; pero que “a pesar de la inmensa inversión que se está haciendo hoy por hoy en la defensa europea, sigue calificándose como ineficiente y fragmentada”. Y que, finalmente, “Europa tiene una importante dependencia estratégica de Estados Unidos”, con la conocida amenaza del presidente Trump de que Estados Unidos reduzca por diferentes vías su implicación en Europa.
Habló de la necesidad de crecer de las empresas españolas y que “en nuestra industria fallar no es una opción, porque nuestro sistema está ligado directamente a la seguridad y a vidas humanas”. De innovar con determinación y constancia, no solo en tecnología sino en los procesos. “En nuestro sector la innovación debe poder traducirse en superioridad operativa frente a las amenazas cada vez más sofisticadas pero debe permitirnos también adaptar nuestros procesos con la agilidad que exigen los conflictos actuales”.
En esta línea pidió una mayor integración entre empresas tractoras y entre estas y la PyME “para fortalecer el sistema y para poder ganar escala competitiva”.
También transmitió el mensaje ya oído en otros foros de que “debemos presentarnos en Europa con propuestas tecnológicas maduras y una base industrial fiable. En los programas europeos solo las empresas con capacidades diferenciales logran roles principales. Para no quedarnos en roles secundarios de bajo valor, la industria española tiene que aportar”.
Fernando Fernández, que fue el último representante de la industria en intervenir, habló igualmente de la necesidad de inversión “España está haciendo un esfuerzo en eso tremendo, y es una cosa bastante importante, y ya lo he dicho muchas veces, ya no hay escusas. Hay que hacerlo, punto”. Y recordó que es necesario que esa financiación baje hacia la cadena de suministro.
El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga cerró la jornada como hemos señalado. Comenzó reconociendo que cuando llegó a este puesto no sabía mucho de este sector, pero que ha aprendido mucho, y destacó que en el último año su ministerio ha prefinanciado ya 14.000 millones de euros destinados a los Programas Especiales de Modernización, y con 35.000 millones a programas de defensa desde 1996; y que esta inversión es fundamental para que España mantenga su relevancia en el tablero internacional: “Hemos incorporado el relato de la cultura de la defensa y la seguridad. Se puede ir al mismo tiempo con el ‘no a la guerra’ y ser conscientes también de que o estamos en la mesa o estamos en el menú”.
Reconoció que en su ministerio, junto a los demás involucrados en los programas de defensa “tratamos de desarrollar estos ecosistemas industriales de la mejor manera. Los campeones no son solo una empresa, sino un todo el subsistema. Creo que podemos hacerlo. Contar con nosotros, aseguraremos los incentivos para que se tomen decisiones colectivas e inteligentes”.
Terminó señalando el hecho de que se trata de un mercado público, donde “la mayoría de clientes son públicos, donde la propiedad de las empresas muchas veces también es parte o gran parte pública, y porque la función de ese sector es un bien público. Estamos condenados a entendernos”.
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